El Colegio CEMU se ha transformado durante la última semana de octubre en un escenario lleno de misterio, imaginación y diversión. Nuestros alumnos, alumnas y profesores han participado en diferentes actividades y talleres creativos para preparar una de las celebraciones más esperadas del otoño: Halloween.
Durante los últimos días del mes, las aulas y los pasillos del Colegio CEMU se han llenado de calabazas, murciélagos, esqueletos, fantasmas y originales decoraciones elaboradas por los propios niños y niñas. A través de diferentes propuestas artísticas y actividades manipulativas, el alumnado ha puesto en práctica su imaginación para transformar materiales cotidianos en elementos decorativos de lo más terroríficos.

Desde la elaboración de linternas tenebrosas y sombreros de bruja hasta la creación de calabazas con diferentes expresiones, cada actividad ha ofrecido una oportunidad para desarrollar la creatividad, la motricidad fina y las habilidades manuales. Los niños y niñas han experimentado con distintos materiales, colores y técnicas, convirtiéndose en protagonistas de la ambientación de nuestro colegio.


Además, los alumnos y alumnas han trabajado de manera cooperativa en la elaboración de esqueletos, personajes fantásticos y otras manualidades que decoran los diferentes espacios del centro. Estas experiencias permiten combinar el aprendizaje con el juego y la expresión artística, favoreciendo la participación, la autonomía y el trabajo en equipo.
Una celebración en la que participa toda la comunidad educativa
Pero los preparativos de Halloween no se han quedado únicamente en las aulas. Nuestro equipo docente también se ha implicado en la decoración de los espacios comunes, colaborando en la instalación de telas de araña, elementos naturales y otros detalles que han contribuido a crear una ambientación de lo más misteriosa.


¡Además nuestros profesores también han participado de esta festividad con mucha energía, con unos maravillosos disfraces que han animado el ambiente tenebroso de esta festividad!

Por su parte, los niños y niñas del servicio de «Madrugadores» tampoco han querido perderse esta celebración. Aprovechando sus momentos de actividad, han elaborado diferentes dibujos y decoraciones con los que han transformado su aula de desayuno en un espacio lleno de personajes fantásticos y motivos de Halloween.


Su participación refleja cómo las propuestas educativas y creativas pueden extenderse más allá del horario lectivo, convirtiendo otros momentos de la jornada escolar en oportunidades para compartir, experimentar y disfrutar.
Más allá de los disfraces y las decoraciones, estas actividades representan una oportunidad para fomentar la convivencia y reforzar los vínculos entre alumnos, alumnas y docentes. En el Colegio CEMU entendemos que el aprendizaje también se construye a través de estas experiencias, en las que la creatividad, la colaboración y la ilusión permiten transformar una celebración en una actividad educativa compartida.